Insectos vectores: cambios ambientales causan mutaciones de virus y los hacen peores

La manera en que surgen repentinamente ciertos virus, aparentemente de la nada, entre ellos los que se transmiten por insectos vectores, es un misterio de la medicina. En los últimos tiempos aparecieron el SARS, el HIV y el hantavirus y comenzaron a infectar a la gente, causando enfermedades letales, algunas veces en proporciones epidémicas.

En una investigación que echa luz sobre este inquietante fenómeno, un equipo de científicos de la Universidad de Texas en Galveston (UTMB) han examinado y probado los virus de las dos últimas epidemias del siglo 20 de encefalitis equina venezolana (Venezuelan equine encephalitis, VEE), una mortal enfermedad que causa inflamación del cerebro en los caballos y en la gente, y la compararon con un virus muy parecido que no tiende a infectar a las mismas especies. La epidemia ocurrió en 1993 y luego de nuevo en 1996 en regiones deforestadas de los estados mexicanos de Chiapas y Oaxaca. Al menos en este caso, la solución al misterio es, como podría haber dicho Sherlock Holmes, “Evolutiva, mi querido Watson”.

Los científicos dan evidencias que sugiere que al reemplazar bosques por campos de tierras pobladas y cultivos en espacios de 750 kilómetros por 30 a 75 kilómetros a lo largo de las planicies costeras del Pacífico de México y Guatemala, la gente aplicó una presión evolutiva extrema a la cepa del virus VEE que prevalecía originalmente en esos lugares. Se sabía antes que el virus VEE se diseminaba a través de una subespecie particular de mosquitos conocidos como Culex (Melanoconion) taeniopus, que se alimentan principalmente de roedores infectados y otros pequeños mamíferos, pero no se pensaba que podía hacerse efectiva una transmisión del virus a los caballos y personas hasta causar epidemia.

En un artículo científico publicado en 3 de agosto en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), los investigadores sugieren que mientras que la deforestación eliminaba la subespecie de Culex, una mutación genética simple del virus le permitió moverse por medio de un nuevo nicho. La mutación mejoró su capacidad de infectar y ser transmitido por una especie de mosquito totalmente distinta, llamada Ochlerotatus taeniorhynchus, que prefiere como alimento la sangre de los caballos y otros mamíferos grandes.

La mutación que alteró al virus se describe como un cambio único, o sustitución, en un bloque de aminoácido en la glicoproteína de membrana. La microproteína de membrana es la parte primaria de un virus que se introduce dentro de las células de las especies hospederas por medio de sus receptores celulares. Además de facilitar la infección virósica de una nueva especie vectora (como se le llama a los insectos u otros organismos que transmiten la enfermedad), los investigadores encontraron que esta sustitución de aminoácido tuvo el efecto, además, de hacer que el virus fuese mucho más infeccioso y mucho más fácil de transmitir a través del mosquito a los caballos y personas.

“Si las llanuras costeras siguiesen forestadas no tendríamos este nuevo virus”, dijo el profesor Scott C. Weaver, director en el Centro de Biodefensa y Enfermedades Infecciosas Emergentes en la UTMB, y autor senior del artículo. “Los cambios ambientales pueden crear oportunidades para los virus y otros microbios de cambiar sus vectores y el rango de sus hospedadores. En este caso, el cambio ambiental resultó en un cambio de vectores, a un mosquito que es altamente atraído por los caballos y los seres humanos”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: